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La declaración de pandemia por COVID-19 de la Organización Mundial de la Salud el 11 de marzo del 2020, ha obligado a ver con una nueva perspectiva el proceso formativo de los estudiantes de ciencias de la salud, entre ellos de la medicina. Generando una alteración completa de la operación que conocíamos como normal de las facultades y escuelas de medicina y ciencias de la salud, a nivel mundial provocando una disrupción de la educación médica.(1)

Todo cambió, no tenemos acceso a nuestras aulas, laboratorios, centros de simulación y comunidades, mucho menos al principal escenario formativo, el clínico. Los centros de salud de primer nivel y los hospitales de segundo y tercer nivel, han quedado limitados al acceso de los estudiantes, su prioridad en este momento son los pacientes que padecen el nuevo virus y los que sufren todas las demás enfermedades. Hoy, la virtualidad es el único escenario seguro, con todos los retos que esto implica y asumiendo la imposibilidad de reproducir en toda su extensión la experiencia Clínica directa, de importancia fundamental en la etapa final de formación del médico. (1,2)

A diferencia de otras disciplinas, tanto los profesores como los estudiantes de medicina y ciencias de la salud tienen un papel activo en las labores propias de la profesión. Por lo tanto, es momento de replantear el papel que juegan los profesionales de la salud en formación, no solo para mantener la continuidad de sus procesos de aprendizaje, sino para adaptarse y convertirse en un agente que forme parte de la respuesta sanitaria sin poner en riesgo su seguridad ni la de los pacientes.(3)

Este compromiso de las instituciones educativas en salud de formar para ayudar ante la situación comprende, por un lado, la necesidad de continuar la formación de profesionales de salud con otras modalidades educativas que protejan la integridad y seguridad de los involucrados, y por otro, el deseo de sumar esfuerzos para atender el incremento de las necesidades sanitarias derivadas de la pandemia, esto sin duda obliga a una transformación evolutiva de sus funciones sustantivas de docencia, investigación y extensión, adaptarse para la acción.(4)